RETORNO A LA ISLA CIUDAD

[...]Nuestra percepción sobre el territorio insular difiere con la de nuestros antecesores , se evidencia en la magnitud de las transformaciones urbanas que han tenido lugar a lo largo de este siglo.Hasta muy recientemente, el universo insular era concebido en el campo dentro de una visión muy reductiva del espacio. El agricultor tenía como referente una doble presencia, a la espalda la montaña y al frente el mar. Era ésta una experiencia territorial muy poco compleja en comparación a la que podían tener los habitantes de la Europa continental.Si consideramos que en los ámbitos urbanos de Tenerife eran hasta principios del siglo XX una excepción, frente a la poderosa realidad de lo natural y la relativa preponderancia de la agricultura, es posible aventurar que estos factores constituían por ello, la esencia de lo canario. En ciertos países latinoamericanos, todavía en la actualidad, el canario es sinónimo de campesino.Remontándonos hacia el pasado solo medio siglo, el entorno en el cual se desenvolvía la vida de los isleños era extremadamente reducida si la medimos con los parámetros actuales.
En la situación actual, el archipiélago afronta problemas de todo tipo a partir de los vertiginosos cambios experimentados globalmente en los últimos años. Entre ellos, cabría destacar el deterioro acelerado de las infraestructuras, las dificultades para acceder a la vivienda, la extrema vulnerabilidad frente a un mercado energético global cada vez más volátil y caro, la posible interrupción del suministro de bienes alimenticios esenciales, un potencial aislamiento derivada de factibles dificultades en el transporte de pasajeros, el incremento acelerado de visitantes y residentes y la traducción final de todos estos problemas en una amenaza creciente sobre los frágiles ecosistemas insulares.El planteamiento operativo para la definición de una perspectiva para el futuro se ha planteado en este caso, desde la necesidad de involucrar realmente a la población en los objetivos de sostenibilidad territorial.
Los problemas que estas tendencias espontáneas del desarrollo están originando, se vuelven mas graves aún, si se considera que no contamos realmente con un gobierno insular del territorio. La ausencia de una visión de conjunto sobre la isla en la sociedad isleña, ha propiciado una dejación en el control del cada vez más escaso suelo por parte de las estructuras administrativas tradicionales, los ayuntamientos.Por otra parte, en los municipios se mantienen mecanismos para la administración territorial que se encuentran desfasados frente a las dinámicas de transformación en curso. Los ayuntamientos, debido a sus problemas financieros y a la concepción del gobierno que les son inherentes, tampoco cuentan con la asistencia técnica que sería necesaria para responder a las fuertes presiones especulativas que se están desarrollando sobre el suelo.Desde esta perspectiva, el organismo al que, en buena lógica, debiera corresponder ejercer esta función es el Cabildo Insular. Sin embargo, la falta de una visión política de carácter estratégico y la ausencia de unas demandas populares efectivas en este sentido, han llevado a la inexistencia práctica de las infraestructuras administrativas que serían necesarias para atender esta imperiosa necesidad.Es preciso cambiar primero nuestra idea mítica de la isla como paso previo a la recuperación del control del espacio sobre el que vivimos. [...]
En la situación actual, el archipiélago afronta problemas de todo tipo a partir de los vertiginosos cambios experimentados globalmente en los últimos años. Entre ellos, cabría destacar el deterioro acelerado de las infraestructuras, las dificultades para acceder a la vivienda, la extrema vulnerabilidad frente a un mercado energético global cada vez más volátil y caro, la posible interrupción del suministro de bienes alimenticios esenciales, un potencial aislamiento derivada de factibles dificultades en el transporte de pasajeros, el incremento acelerado de visitantes y residentes y la traducción final de todos estos problemas en una amenaza creciente sobre los frágiles ecosistemas insulares.El planteamiento operativo para la definición de una perspectiva para el futuro se ha planteado en este caso, desde la necesidad de involucrar realmente a la población en los objetivos de sostenibilidad territorial.
Los problemas que estas tendencias espontáneas del desarrollo están originando, se vuelven mas graves aún, si se considera que no contamos realmente con un gobierno insular del territorio. La ausencia de una visión de conjunto sobre la isla en la sociedad isleña, ha propiciado una dejación en el control del cada vez más escaso suelo por parte de las estructuras administrativas tradicionales, los ayuntamientos.Por otra parte, en los municipios se mantienen mecanismos para la administración territorial que se encuentran desfasados frente a las dinámicas de transformación en curso. Los ayuntamientos, debido a sus problemas financieros y a la concepción del gobierno que les son inherentes, tampoco cuentan con la asistencia técnica que sería necesaria para responder a las fuertes presiones especulativas que se están desarrollando sobre el suelo.Desde esta perspectiva, el organismo al que, en buena lógica, debiera corresponder ejercer esta función es el Cabildo Insular. Sin embargo, la falta de una visión política de carácter estratégico y la ausencia de unas demandas populares efectivas en este sentido, han llevado a la inexistencia práctica de las infraestructuras administrativas que serían necesarias para atender esta imperiosa necesidad.Es preciso cambiar primero nuestra idea mítica de la isla como paso previo a la recuperación del control del espacio sobre el que vivimos. [...]

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