5/31/2010

ESTADO Y TERRITORIO.
Sobre el ejercicio del terror
Jordana Maisian


Quizás la noción de territorio sea la que aparece de manera más inmediata cuando hablamos de "comunidad" o grupo social. Ninguna comunidad puede constituirse como tal si no es haciendo referencia a un espacio habitable que posibilite un anclaje y sostenga ritos, mitos o simplemente un estar y un hacer.
Material o no,
(1) la dimensión territorial está presente en toda configuración social. La posesión de un territorio por parte de todo grupo que busca consolidarse ha estado en juego desde tiempos inmemoriales, y la necesidad de ejercer un dominio sobre él ha sido la causa más directa del desarrollo de técnicas y tecnologías, ya sea de explotación (la agricultura sedentariza y marca una apropiación del suelo) o de guerra (la conquista de territorio es a la vez objetivo y consecuencia de una victoria militar).
Las modalidades de ocupación del territorio pasan de ser meras consignas a ser estrategias, con toda su batería de instrumentos, saberes y utilería.
Este texto no intenta ser un estudio exhaustivo de una noción –tanto teórica como operativa- extremadamente compleja, sino simplemente puntualizar algunas mutaciones de gran alcance que han aparecido en ella de forma imprevista en los últimos años y que deberían alertarnos a la hora de seguir haciendo un uso moderno de dicha noción en los análisis disciplinarios (geografía, ordenamiento territorial, etc.) No nos referiremos aquí a las dimensiones simbólicas del territorio, que merecen ser objeto de un comentario extenso. Nos interesa en cambio su impronta real, matérica, cultural e históricamente forjada.

Estado y territorio
La noción de territorio que aún manejamos en estudios disciplinales nos viene de la Ilustración francesa y es uno de los parámetros esenciales para definir el Estado moderno: una comunidad, un territorio y un derecho escrito mediante el cual la comunidad institucionalizada ejerce un poder sobre él. El Estado debe tener un asiento material, y esto no es casual: los territorios y por lo tanto sus límites son la imagen física directa de un reparto de las soberanías: éstas se ejercen en una jurisdicción determinada.
Estado y territorio son conceptos que van juntos: en la cultura moderna ninguno puede sobrevivir al declive del otro. Todo Estado reenvía a un territorio sobre el cual posee el monopolio del ejercicio de la fuerza, pero también donde asegura la protección de sus ciudadanos.
Los problemas del Estado son, históricamente, problemas de territorio.[...]

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